En Cuba se agudiza la escasez de combustible y suspenden el servicio de ómnibus local
Entradilla
La presión de los Estados Unidos y el fin de los envíos de crudo desde Caracas acorralan a la isla.
La Habana, Cuba. La creciente presión de Donald Trump y la suspensión de los esenciales envíos petroleros desde Venezuela están dejando a Cuba sin combustible.
Las primeras señales son visibles. El servicio de “gacelas”, los populares y económicos microbuses vitales para la movilidad ciudadana, comenzaron a suspender sus servicios, reseñó el portal opositor 14 y medio, dirigido por la periodista Yoani Sánchez.
“Solo un grupo pequeño” de estas unidades que cumplen rutas fijas seguirá en funcionamiento “hasta que el combustible lo permita”. “Las pocas que están operativas no podrán realizar la totalidad de los viajes planificados”, alertaron autoridades habaneras en un comunicado.
Incluso, el portal oficialista Cubadebate tuvo que salir a desmentir una paralización de todas las actividades no esenciales anunciada por una cuenta falsa de la Presidencia en las redes sociales.
“No es cierta la información que circula en redes sociales y que se atribuye a la Presidencia de la República de Cuba, sobre un supuesto cese de actividades en el país, informa Presidencia Cuba. Convocamos a nuestro pueblo a seguir informándose por los canales oficiales”, indicó el sitio.
Esta realidad no es nueva. Cuba atraviesa desde hace décadas una crisis de combustible que provoca apagones diarios y masivos en vastas zonas de la isla y la paralización de sectores vitales para la golpeada economía nacional.
La odisea de cargar combustible en Cuba
Desde hace varios años cargar combustible se ha convertido en una odisea para cualquier cubano común. “En La Habana la mayoría de las gasolineras ya no despachan”, afirmó el sitio 14ymedio.
Según el informe, “en Habana del Este solo 11 gasolineras ofrecían servicio y otras 10 estaban completamente desabastecidas. En el oeste de la capital, el viernes habían cerrado siete servicentros. Nadie se atreve a pronosticar una mejora a corto plazo”, añadió.
Hoy existen tres maneras para llenar el tanque. La manera más rápida es ir a las estaciones de servicio que venden la nafta en divisas. Un litro cuesta 1,30 dólares.
“Hay días que ni en dólares se ha conseguido, pero generalmente siempre hay. Lo curioso es que no acepta efectivo. Tienes que cargar una tarjeta (de débito prepaga para facilitar compras en divisas y recargable incluso desde el exterior) que se llama Clásica. Los turistas pagan con Visa y Mastercard de todo el mundo, menos de Estados Unidos”, dijo a TN un docente universitario que pidió preservar su nombre.
La segunda manera es recurrir al mercado negro. Allí, un litro cuesta 500 pesos contra 156 pesos en las gasolineras oficiales. La moneda estadounidense tiene un valor de 410 pesos frente a los 465 pesos en el sector “blue”.
La tercera forma de cargargasolina es recurrir al mercado en pesos, el más económico. Allí empieza la verdadera odisea.
Los cubanos deben descargarse una APP y anotarse allí para recibir un “ticket”. Entonces comienza un período de espera para poder recibir 40 litros de gasolina para autos particulares o 20 litros de combustible para las plantas eléctricas.
Juana, vecina de Habana del Este, contó que se registró para cargar gasolina el 24 de diciembre. “Van por el turno 2359″, dijo. Ella tiene un número superior a 4300. Lleva 20 días de espera. “Todavía no nos ha tocado. Estamos planchados”, indicó. Otro vecino del barrio de Miramar contó que la APP “te avisa el día que te toca”.