En el lavadero de autos de Maguí, usted disfruta sus anécdotas

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SANTO DOMINGO, D. N. Evaristo o  Maguí, como popularmente se le conoce, es un ser humano excepcional, que pese a ser invidente, se gana el sustento de su familia lavando autos.

En esta labor lleva más de 40 años, primero inició en la estación de combustibles La Plata, en la avenida San Martín esquina Marcos Adón.

Luego se instaló en la calle Esperilla, casi esquina prolongación Doctor Guerrero.

A Maguí, lo conozco y lo trato con mucho respeto desde hace unos 40 años. Y pese a su condición de no vidente, lo considero el mejor lavador de carros que he conocido.

Cuando comenzó a lavarme un VW que tenía en el 1979, ya era invidente.

El glaucoma le había comido la vista. Pero desde que lo conocí, en la otrora estación de combustibles La Plata, hoy Total, no lo he soltado jamás, porque he ido a lavaderos de renombre y el trabajo de Maguí nada tiene que envidiar al de ellos.

Realmente, pese a su impedimento visual conoce todos los recovecos de los vehículos sin importar marca.

Solidario
Maguí es un ser humano extraordinario que a través de los años ha formado a decenas de muchachos en el lavado de autos, a quienes no solo les enseña las técnicas para que un vehículo quede bien lavado, para satisfacción del cliente, sino también les aconseja no tocar o poner las manos en objetos personales del propietario que se encuentren en el interior del vehículo.

Pero las virtudes de Maguí no se detienen ahí, sino que los arenga para que sean serios, honrados y respetuosos con los clientes, no acepta que se pronuncien palabras descompuestas y mucho menos que los lavadores falten el respeto a las damas que transitan por el lugar.

El área donde diariamente realiza sus actividades de siete de la mañana a cinco de la tarde, al concluir su oficio debe quedar totalmente limpia.

Es una cura

Cuando usted llega donde Maguí, no solo encuentra esponjas, jabón líquido, amorol, cepillos para limpiar las gomas, toallitas para secar el vehículo y ambientador, sino un ambiente sano, acogedor, porque el mismo se encarga de agradar el ambiente.

En una rústica silla plástica usted se sienta a esperar su turno o que concluyan el lavado de su auto. Usted escuchará canciones desde Jaramillo, Calderón, hasta Lucho Gatica, Marcos Antonio Muñiz, entre otros.

Beísbol

Pero, en el lavadero de Maguí, entre sorbo y sorbo de café que venden en el colmado de la esquina, por si no lo sabe, usted se pondrá al día cómo está la posición del equipo de beísbol invernal de República Dominicana. Le informa el average de los bateadores. Así sucede con los conjuntos de Grandes Ligas.

Aprecio

En el lugar donde diariamente ejerce su oficio es apreciado y bien valorado por todas las personas del sector, al extremo que los residentes del sector le obsequian el desayuno, otros el almuerzo.

Algo importante a destacar es, que siendo no vidente, conoce a todos sus clientes por el sonido de la voz.

Pensión Solidaria

Hace poco más de un año, que un oficial de la Policía Nacional, visitó el lavadero de Maguí, para lavar su automóvil.

Y al percatarse, de que pese a sus limitaciones visuales, en vez de estar pidiendo, se entregaba a su oficio para obtener el sustento de su familia,  obtuvo sus datos personales.

Este buen oficial de la Policía y excelente ser humano, de quien no obtuve su nombre, gestionó con el Plan Social de la Presidencia de la República una Pensión Solidaria para Maguí, la cual agradece sobremanera al Presidente Luis Abinar y al oficial de la Policía Nacional.

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