Para evitar que sigan ocurriendo accidentes de tránsito, en perjuicio de los peatones, diversas organizaciones comunitarias, clubes de Amas de casa, sectores de las iglesias, y otros estamentos sociales del municipio Los Alcarrizos, solicitaron al nuevo ministro de Obras Públicas, Ramón Antonio Pepín del Rosario, la colocación de reductores metálicos de velocidad, en la intersección de la calle Duarte con Primera, justo  debajo del semáforo del Mercado de Productores.

Pidieron al nuevo Ministro del MOPC que dicha iniciativa se realice a través del Instituto Nacional de Tránsito y Terrestre (INTRANT) y del alcalde Junior Santos y del presidente de la Mesa de dialogo del Tránsito y Transporte, regidor Eriklis de León.

El reclamo fue hecho debido a que choferes y conductores desaprensivos no respetan la luz roja del semáforo, violando la ley, y lo mas preocupante, es que constantemente niños, y adultos son arrollados cuando intentan pasar de un extremo a otro la referida vía.

En tal sentido, la dirigente comunitaria y presidente del Club de Madre, Las Mariposas, del barrio La Piña, Hara López, dijo sentirse preocupada por la situación, que aunque no se han perdido vidas humanas, no es menos cierto que numerosas personas ya han sido atropelladas por vehículos.

La activista comunitaria y aspirante a regidora por el PRD, dijo que una posible solución a esa situación de peligro, es la colocación de reductores metálicos de velocidad, similar a los que funcionan en la calles 23 esquina 10  y  33 del barrio Pueblo Nuevo.

Dijo que si los agentes de la DIGESETT, estuviesen a diario prestando servicio en la intersección de la calle Duarte con Primera, justo  debajo del semáforo, del Mercado de Productores, se respetara la luz roja, pero no es así, ellos solo se aparecen quizás un día a la semana.

Otros no menos preocupados munícipes, señalaron que es de suma importancia, que tanto el MOPC y la Alcaldía local, tomen cartas en ese asunto, ya que en esa intersección (calle Duarte esquina Primera del Mercado de Productores), se desplazan decenas de niños y jóvenes, que estudian en escuelas y colegios del entorno, por lo que sus vidas están en un peligro permanente.