Al término de la reunión celebrada este miércoles, los  presidentes de Repú­blica Dominicana, Costa Rica y Panamá, firmaron un declaración en la que hacen un llamado especial a Estados Unidos, para aunar esfuerzos en la solución conjunta del problema migratorio haitiano.

Al Miami tiempo los presidentes Luis Abinader, de República Dominicana, Carlos Alvarado, de Costa Rica y Laurentino Cortizo, de Panamá, propusie­ron acciones urgen­tes a favor de Haití, que incluyen el desarme y pa­cificación de la población, así como el fortalecimien­to de la seguridad, para la celebración de elecciones libres y transparentes en esa nación.

El documento emitido los tres presidentes dicen, “reiteramos nuestra profunda preocupación ante los retos que plan­tean la crisis política, eco­nómico-social, alimenta­ria y de seguridad en la República de Haití”.

En dicho documento, los mandatarios, también proponen a la comunidad internacional, con la participación de las autoridades haitianas, in­volucrarse de inmediato en el desarrollo y ejecución de estas medidas.

Las propuestas plantean, además a la comunidad in­ternacional presentar, con el apoyo de organismos co­mo la Cepal y el PNUD, un plan de desarrollo integral sostenible para Haití, así co­mo el financiamiento de un programa comunitario para recuperar las cuencas, refo­restar y restaurar los ecosis­temas, para contribuir a la creación de empleos.

También, los mandatarios se compro­metieron a celebrar el próxi­mo encuentro de los países integrantes de la Alianza pa­ra el Desarrollo en Demo­cracia, el 10 de diciembre de este año en la República Do­minicana, con el objetivo de identificar iniciativas enca­minadas a la captación de in­versión y la reactivación del comercio en la región que re­presentan.

La firma de la declara­ción conjunta se realizó en el palacio presidencial Las Garzas, situado en el casco antiguo de la capital pana­meña, frente a la Bahía de Panamá.

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Los mandatarios expusie­ron su preocupación por los flujos migratorios irre­gulares crecientes, sin pre­cedentes en esos tres paí­ses, consideraron urgente la necesidad de abordar de inmediato el fenómeno, ba­jo un enfoque integral y con la responsabilidad compar­tida de todos los países de la región, que se han cons­tituido en ruta de origen, tránsito y destino, por lo que no pueden enfrentar de manera aislada este de­safío.

Los mandatarios recono­cieron además el valor de la solidaridad y de la coope­ración regional como for­ma de intercambiar mejo­res prácticas y búsqueda de soluciones a los desafíos co­munes que enfrentan.

Proponen identificar áreas estratégicas de co­laboración y líneas de ac­ción que favorezcan una respuesta eficaz al proceso de recuperación post Co­vid-19.

También instaron a los países en desarrollo a au­mentar la movilización del financiamiento conce­sional extraordinario para la recuperación luego de la pandemia, así como au­mentar la calidad y la can­tidad de la financiación para la adaptación climáti­ca y la transformación tec­nológica digital.

De igual modo, expusieron la vulnerabilidad frente a los grandes desafíos del cam­bio climático, de la conta­minación y  de la pérdida de la biodiversidad.

Los mandatarios expre­saron también su preocupa­ción ante la situación crítica de la política y el deterioro de los derechos humanos en Nicaragua, y coincidie­ron con que el desarrollo del proceso electoral al día de hoy no reúne las garan­tías para elecciones libres, justas, inclusivas y transpa­rentes, entre otros temas re­gionales.