La figura del denominado ¨Padre de Familia¨
Editorial
Desde que en nuestro país apareció, hace más de 50 años, la figura del ¨Padre de Familia¨, hemos estado jodidos en un aspecto del aseo urbano. Sucede que el ¨Padre de Familia¨ ha estado por encima del bien y del mal.
Y las autoridades municipales, de Salud Pública y de medio ambiente a nivel nacional, además de hacerse de la vista gorda, digamos que por cuestiones políticas no lo han enfrentado como mandan las circunstancias.
Este personaje, desde hace alrededor de 50 años hace lo que le da la gana en las calles de nuestro país, desde instalar de manera improvisada en aceras y esquinas frituras, talleres de mecánica, ebanistería, hasta de pintura, con todos sus males que estos generan.
En el caso de las frituras en las esquinas, tienen una cuota de responsabilidad de que los imbornales y filtrantes se tapen por la presencia de cáscaras de víveres y otros desperdicios.

También el ciudadano que transita por nuestras calles tiene culpa de la falta de aseo y limpieza, pues lanza desperdicios en calles y aceras, como envases plásticos, fundas y muy especialmente aprovechan los tiempos de lluvias para depositar en las cunetas bolsas repletas de basuras teniendo como destino final los filtrantes.
En el caso, de los talleres de mecánica, pintura y ebanistería, no solo ocupan el espacio de las aceras destinado al peatón, sino que con los diversos productos químicos que emplean en sus labores contaminan el ambiente donde operan en perjuicio de la salud de los residentes en el entorno, niños, jóvenes y ancianos, especialmente aquellos que tienen algún problema de salud.
Dentro de la especie de ¨Padres de Familia¨ hay uno muy especial, se trata del chofer de carro público, el cual, además de desplazarse en una chatarra que pone en peligro de vida de sus ocupantes, carece de licencia y seguro.
A esta lista agregamos el conductor de vehículos. Algunos de ellos son tan irrespetuosos con el medio ambiente que por la ventanilla de los vehículos en que se desplazan lanzan a las vías desperdicios de lo que van comiendo.
Realmente el denominado ¨Padre de Familia¨, con el tiempo se ha constituido, entre otros factores en un agente que promueve la arrabalización del lugar donde opera.
Aunque el problema del ¨Padre de Familia¨ no es sencillo de resolver, porque está ligado a la costumbre y educación de las personas, si hay voluntad y vocación política se puede enfrentar. Y una manera sería que los ayuntamientos a nivel nacional y las autoridades de Salud Pública y de Medio Ambiente, a través de inspectores y supervisores fiscalicen nuestras calles y reporten a sus respectivas instituciones estos negocios improvisados.