La mayoría de ellos están en condiciones precarias de salud y no tienen recursos para adquirir medicamentos y alimentos

Por Pedro J. Sánchez

Decenas de envejecientes, en su mayoría enfermos de salud y que pertenecieron a las desaparecidas empresas de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales, llevan más de diez años a la espera de que sean pensionados.

Se informó que la mayoría de estos exempleados del Grupo Corde, sus  edades oscilan entre los 65 y 80 año de edad y que una alternativa para que puedan obtener su pensión sería que el gobierno emita un nuevo decreto que les permita regularizar su proceso.

Se explicó que la medida conllevaría  a terminar con el “calvario” de personas enfermas que no tienen dinero para comprar medicamentos y ni siquiera para pagar un pasaje.

Según fuentes del IDSS, para poder conseguir una pensión por vejez el trabajador debe tener acumulado un mínimo de 400 cotizaciones, que equivale a 400 semanas trabajadas, cuyos reportes pueden ser impresos o manuales.

Cien cotizaciones equivalen a dos años de labores, pero todos trabajaron más de ocho años, que es lo que completa las contribuciones.

Mientras tanto, los ancianos languidecen, se enferman y mueren esperando la merecida y ganada pensión.

Para resolver el problema de las desestimaciones se han estudiado varias alternativas, entre éstas, la revisión de expedientes y buscar la forma de que se les pueda beneficiar con las pensiones, el inconveniente está en que cada persona debe acudir de manera personal al IDSS y muchos de ellos tienen problemas de salud, que les mantienen inmovilizados.

Es el caso del señor Norberto Sánchez Mintilla,  de 84 años de edad, ex obrero de la desaparecida Refinería de Sal, correspondiente a CORDE y residente en el barrio Invi,  en Los Alcarrizos, quien dijo que tiene  más de  cinco años esperando su pensión, y cansado de hacer viajes a la señalada institución estatal ( IDSS).

Como el señor Sánchez Montilla, hay decenas de envejecientes, que esperan aun que el Estado dominicano los beneficie  con una pensión, que fue ganada, gracias a sus servicios realizados a las empresas donde laboraron