Un día como este sábado, 14 de junio de 1959,  hace exactamente 61, un puñado de valientes hombres comandados por Juan de Dios Ventura Simó y el cubano nacionalizado dominicano,  Delio Gómez Ochoa, en una acción más que intrépida,  arriesga,  aterrizaron a las 6 de la tarde en el aeródromo militar de Constanza, para enfrentar con las armas en las manos y en una lucha desigual, la tiranía que encabezaba Rafael Leónidas Trujillo Molina, desde hacia 30 años.

De acuerdo con datos suministrados por uno de los guerrilleros sobreviviente (ya fallecidio), nativo de Bonao, Mayobanex Vargas y Vargas, cuando al final de la pista los rebeldes del 1J4 desembarcaban del avión un Curtis bimotor C-46, a su encuentro vino un Jeep lleno de militares de servicio en el aeropuerto.

Conforme a los datos ofrecidos en aquella oportunidad por el ya fallecido guerrillero Vargas y Vargas, el capitán de la aeronave y comandante del grupo rebelde Juan de Dios Ventura Simó, al no ponerse en contacto ni identificarse con la torre de control del pequeño aeródromo militar, tan pronto aterrizó causó sospesa entre los militares de servicio en el lugar.

Tan pronto la aeronave aterrizó, al final de la pista dio la vuelta para colocarse en posición de despegue, y en el preciso momento en que los guerrilleros desembarcaban del avión usando un tobogán, hacía ellos se acercaba un jeep repleto de militares a indagar la inesperada presencia de ellos en el lugar.

Como respuesta recibieron una lluvia de tiros de armas de diversos calibres que portaban los insurrectos.

No bien los militares al servicio de Trujillo se acercaron al avión los guerrilleros abrieron fuego y de inmediato entre el claro oscuro de la tarde y el anochecer, los rebeldes se internaron en las escarpadas montañas del lugar.

De inmediato enterado el dictador Trujillo Molina del hecho ocurrido en Constanza  desde que amaneció el 15 de junio lanzó una tenaz persecución contra el grupo de guerrilleros.

Trujillo puso en alerta a sus tropas militares de servicio en el sur del país, al tiempo que enviaba cientos de militares de infantería por Constanza y Jarabacoa con el propósito de  acorrararlos.

En la persecución contra los heroicos combatientes, Trujillo no solo la inició por tierra, sino también por el aire y desde las primeras horas de la mañana del 15 de junio decenas de aviones caza Mustang P-51 sobrevolaban y bombardeaban la zona por donde se presumía estaban los guerrilleros (Barbudos).

Luego, dos días después,  por las costas de Luperón en Puerto Plata se proponían desembarcar otros grupos de patriotas, pero Trujillo ya estaba sobre aviso y los masacró con aviones Mustang P- 51.

La mayoría de ellos murieron en el intento del desembarco de las embarcaciones Tinina y Elsa María. Las cuales quedaron totalmente destruidas.

Del desembarco por Luperón muy pocos lograron llegar a tierra,  y los que alcanzaron la playa y algunas zonas boscosas del lugar, fueron acosados,  perseguidos y capturados por el  ejército trujillista.

Los que fueron apresados con vida en la bahía de Luperón y Constanza fueron trasladados a la Base Aérea de San Isidro,  donde fueron salvajemente torturados y asesinados. Y luego sus cuerpos esposados y algunos amarrados sepultados en una fosa común en las cercanías del recinto militar.

Cabe destacar que en la invasión por Constanza vino un jovencito con apenas 14 años de edad, de nombre Pablito Mirabal, a quien Gómez Ochoa adoptó como hijo. Tanto Pablito, como Gómez Ochoa y Vargas y Vargas, fueron entregados por el régimen de Trujillo a la OEA como “prueba” de la invasión.

En las invasiones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, también vinieron cubanos, norteamericanos, venezolanos, guatemaltecos y hondureños a acompañar a los dominicanos en su lucha por derrocar a Trujillo.

Loor eterno para los hombres del 14 de Junio de 1959, y de todas las gestas gloriosas que ha tenido el país en su lucha por su libertad.